Dos herramientas Estoicas para la Cuarentena: Distanciamiento Cognitivo y La Vista desde Arriba


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Apr 12 2020 12 mins   135
“No son las cosas las que nos perturban, sino nuestra opinión sobre ellas” - Epicteto

Cuando atraviesas una dificultad, esta tiende a acaparar todo tu ancho de banda mental. Tu mente magnifica los problemas para que no ignores su presencia. Esto eleva tu preocupación, que evolutivamente era un pequeño precio a pagar para forzarte a buscar una solución. Recuerda que a tu cerebro no le importan tus sentimientos, solo tu supervivencia.

Sin embargo, si ya estás haciendo todo lo necesario, esa preocupación no produce ningún resultado, solo sufrimiento innecesario. Y es aquí donde podemos utilizar algunas de las enseñanzas estoicas.

El estoicismo es una filosofía en sí misma, pero también la podríamos ver como una caja de herramientas mentales, tanto preventivas como correctivas. Cuantas más herramientas tengas, y mejor las domines, mayor será tu control sobre tu mente.

Hoy veremos dos herramientas estoicas que te ayudarán a cambiar tu perspectiva sobre tus problemas, reduciendo así tu preocupación. Ambas estrategias están relacionadas entre sí, y curiosamente lo están también con una técnica que usamos para protegernos del coronavirus: el distanciamiento.

El coronavirus nos ha acostumbrado a practicar el llamado distanciamiento social, y desde hace miles de años los estoicos recomendaban practicar el distanciamiento mental.

Cuando observamos un problema desde demasiado cerca ocupa todo nuestro campo de visión, elevando nuestra preocupación. Si nos alejamos mentalmente del problema apreciamos sus contornos y entendemos su contexto. Podemos ver su verdadera magnitud y hacernos así conscientes de que solo representa una pequeña parte de nuestro mundo.

Piensa en algún gran problema de tu adolescencia. Quizá fue suspender un examen final o una rotura sentimental. ¿Cuánto te preocupa ahora aquel evento? Probablemente poco. De aquella parecía que tu vida se acababa y ahora no te preocupa nada. Como decía Séneca, "El tiempo cura lo que la razón no puede".

Sin embargo, los estoicos reconocían que la razón puede acelerar el trabajo del tiempo, y la clave es el distanciamiento. No se trata de huir de nuestros problemas, sino de distanciarnos mentalmente de ellos.

Exploremos en este sentido dos técnicas que explico en el programa Invicto: distanciamiento cognitivo y vista desde arriba.
1. Distanciamiento cognitivo
Los estoicos sabían que al cambiar la forma en la que vemos los eventos externos cambiamos su impacto sobre nosotros. Recomendaban por ejemplo separar nuestros pensamientos de los elementos externos, evitando fusionarnos con ellos. Al mantener esta distancia cognitiva podemos evaluar todo con más objetividad y serenidad.

El primer paso es entender que no somos nuestros pensamientos, y que podemos distanciarnos de ellos. Podemos examinarlos de manera racional en vez de dejarnos arrastrar por su impacto emocional. Dar un paso atrás nos permite ver con más claridad y preguntarnos si hay otra forma de interpretar nuestra realidad.

En las terapias modernas se denomina a esta técnica distanciamiento cognitivo, y aunque es aplicable en multitud de ámbitos, los estoicos la utilizaban principalmente para mitigar los golpes del destino y para evitar ceder ante las tentaciones diarias. Existen a su vez distintas estrategias para lograr este distanciamiento, pero me centraré ahora solo en dos: expandir el tiempo y mirar a través de los ojos de otro.

En ambos casos buscamos el mismo resultado: separarnos de nuestros pensamientos y observarlos con detenimiento, pasando de reaccionar impulsivamente a responder racionalmente.

Expandir el tiempo
Asignamos un poder especial al momento y al lugar actual. Esto tiene sentido, y mantener el foco en el presente es una buena recomendación general. Sin embargo,