Diálogos Zen

Oct 18 2020 7 mins 72

Preguntas acerca de la vida el dharma y la practica budista









# 103 Realizar el absoluto en el relativo
Aug 13 2020 7 mins  
Empujada por el viento la superficie del mar comienza a moverse, tal vez por una corriente profunda choca de repente en una elevación del terreno y comienza a formarse la ola, el inicio es suave pero dependiendo de las circunstancias puede hacerse grande, tomar una forma u otra dependiendo de donde venga el viento, de si está cerca o no de la costa, pero al final hay una masa de agua que se eleva, se manifiesta, toma una forma que a cada instante cambia, se transforma, porque cada momento es transitorio. Si esta manifestación tuviera conciencia podría pensar muchas cosas sobre sí misma, sobre las otras olas o sobre el mundo. En ese intervalo entre que nace y desaparece también podría comprender que nunca ha estado separada del océano y que su forma relativa está totalmente impregnada por el absoluto del mar. Lo relativo y lo absoluto en realidad no están separados, es nuestra mente dual la que crea la diferencia. Sin embargo, es a través de esta mente dual, a través del devenir de la cadena de causas y efectos, que podemos comprender que la ola y el mar no están separados. Esto es exactamente el despertar de buda, pero si nos identificamos con cada pequeña forma, con cada elevación, con la espuma, con el remolino o con lo que sea, nos separamos de la verdadera visión que nos permite comprender y ver que el océano lo engloba todo, que no hay ola fuera del mar, que no hay separación. Podemos ver el mundo de lo relativo como extranjeros porque nuestro verdadero ser pertenece al océano y siempre ha estado allí. No hay nada que buscar, no hay nada que rechazar, la realidad es tal y como es. Por eso se dice que cuando una persona comprende esto es cuando puede entrar en la corriente, es decir, dejarse llevar, armonizarse con esa fuerza primera de la cual hemos surgido. De una manera u otra esto se intuye. Fuente: https://zenbarcelona.org/es/zb_textos/relativo-y-absoluto/

# 102 ¿Existen de verdad los fantasmas hambrientos?
Aug 01 2020 4 mins  
“La esposa de un hombre estaba muy enferma. En su lecho de muerte le dice, “¡Te amo demasiado!, no quiero dejarte, y no quiero que me traiciones. Promete que no verás otras mujeres cuando yo muera o volveré para rondarte. Durante varios meses después de su muerte el marido evitó a otras mujeres, pero conoció a alguien y se enamoró. En la noche que se comprometieron, el fantasma de su difunta esposa se le apareció. Ella lo acusó de no cumplir con la promesa, y volvió todas las noches para atormentarlo. El fantasma le recordaba todo lo que habían pasado él y su prometida ese día, hasta el punto de repetir, palabra por palabra, las conversaciones que habían tenido. Esto lo trastornó tanto que no pudo dormir nada. Desesperado buscó el consejo de un Maestro Zen que vivía cerca del pueblo. “Este fantasma es muy listo”, dijo el Maestro luego de oír la historia del hombre, “¡Lo es!”, contestó el hombre. “Recuerda cada detalle de lo que dije e hice. ¡Sabe todo!” El Maestro sonrió.”Deberías admirar a un fantasma así, pero yo te diré qué hacer la próxima vez que aparezca.” Esa noche el fantasma regresó. El hombre hizo exactamente lo que le había dicho el Maestro. “Eres un fantasma muy sabio”, dijo, “Sabes que no te puedo esconder nada. Si puedes responderme una pregunta, romperé el compromiso y permaneceré soltero por el resto de mi vida”. “Haz la pregunta”, contestó el fantasma. El hombre sacó un puñado de frijoles de una gran mochila que estaba en el piso, “Dime exactamente cuántos frijoles tengo en mi mano” En ese momento el fantasma desapareció y no volvió nunca más.” fuente: https://acuarela.wordpress.com/2010/11/01/desterrando-a-un-fantasma-cuento-zen/










# 94 Organizar un retiro zen en casa
Apr 27 2020 7 mins  
El maestro Soen-sa ya había comprendido los sutras. Se dio cuenta de que lo único importante ahora era practicar. Así que, diez días después de su ordenación, se adentró más en las montañas y empezó un retiro de cien días en la Montaña Won Gak (la Montaña de la Perfecta Iluminación). Solamente comía hojas de pino secas y pulverizadas. Durante veinte horas al día cantaba el Gran Dharani de la Energía Original de la Mente. Varias veces al día tomaba baños de agua helada. Era una práctica muy rigurosa. Pronto fue asaltado por las dudas. ¿Por qué era ese retiro necesario? ¿Por qué tomar medidas extremas? ¿No podría bajar a un pequeño templo en un valle tranquilo, casarse como un monje japonés y alcanzar la iluminación gradualmente en el seno de una familia feliz? Una noche estos pensamientos se volvieron tan fuertes que decidió marcharse y empaquetó sus pertenencias. Pero la mañana siguiente su mente estaba más clara y las desempaquetó. Unos días más tarde volvió a ocurrir lo mismo. Y durante las semanas siguientes empaquetó y desempaquetó nueve veces. Habían pasado cincuenta días y el cuerpo de Soen-sa se encontraba muy exhausto. Cada noche tenía visiones terroríficas. Aparecían demonios de la oscuridad y le hacían gestos obscenos. Vampiros se arrastraban tras él y rodeaban su cuello con sus fríos dedos. Enormes escarabajos roían sus piernas. Tigres y dragones permanecían frente a él rugiendo. Se encontraba sumido en un terror constante. Esta situación continuó durante un mes, luego las visiones se transformaron en visiones de gozo. A veces Buda venía y le enseñaba un sutra. En ocasiones aparecían Bodhisattvas con trajes preciosos y le decía que iría al cielo. Otras veces caía exhausto y Kwan Se Um Bosal le despertaba gentilmente. Al cabo de ochenta días su cuerpo estaba fuerte. Su piel se había vuelto verde por las agujas de pino. Un día, una semana antes de que su retiro terminara, Soen-sa estaba caminando fuera, cantando y manteniendo el ritmo con su moktak. Repentinamente dos muchachos, de once o doce años, aparecieron a cada uno de sus lados e hizieron una reverencia. Iban vestidos con hábitos de muchos colores y sus caras eran de una belleza no terrenal. Soen-sa estaba muy sorprendido. Su mente se encontraba fuerte y perfectamente clara, ¿cómo podían haberse materializado esos demonios? Siguió avanzando por el estrecho sendero de montaña y los dos muchachos le siguieron, caminando directamente a través de las rocas a cada lado del sendero. Caminaron juntos en silencio durante media hora, entonces, de vuelta al altar, cuando Soen-sa se alzó de su reverencia habían desaparecido. Esto ocurrió cada día durante una semana. Finalmente llegó el día número cien. Soen-sa estaba fuera cantando y golpeando el moktak. De pronto su cuerpo desapareció, y se encontró en es espacio infinito. Desde muy lejos podía escuchar los golpes del moktak y el sonido de su propia voz. Permaneció en este estado durante algún tiempo. Cuando retornó a su cuerpo entendió. Las rocas, elío, todo lo que podía ver, todo lo que podía oír, todo eso era su verdadero ser. Todas las cosas son exactamente como son. La verdad es simplemente así. Fuente: http://www.centrozenpalma.org/maestros/maestro-zen-seung-sahn/







# 88 La escuela coreana
Feb 23 2020 12 mins  
En la Orden Zen de las Cinco Montañas, remontamos nuestras raíces a Dàhuì Zōnggăo (1089 - 1163) y enseñamos directamente con el método Kānhuà Chàn del estudio huàtóu y kongàn. El Maestro Dàhuì se dio cuenta de la liberación a una edad temprana, se estima que tenía 26 o 27 años y fue asignado inicialmente como maestro principal a los Estudiantes Laicos que practicaban bajo la tutela del Maestro Chán Yuánwù Kèqín. Maestro Dahui era el discípulo principal del Maestro Chan Yuanwu Keqin, el autor de la Biyenlu "El Récord del Acantilado Azul", y se dio cuenta de que sus practicantes empezaban a apegarse a las palabras de su difunto maestro con ciega y superficial entender. En consecuencia, y sin dudar, destruyó los bloques de impresión del "Récord del Acantilado Azul", de manera que el libro posteriormente llegó a ser fuera de circulación. Sin duda fue un evento inusual que un discípulo hiciera algo así a su amo. En los ojos de la gente contemporánea, lo que hizo el discípulo fue escandaloso. En aquel momento, el Maestro Dahui Zōnggăo destruyó todos los bloques de impresión, sin embargo, años más tarde, los discípulos posteriores crearon otros nuevos y el libro se puso en circulación una vez más. ​Maestro Dahui es conocido como el fundador funcional de nuestro método moderno de la práctica, sobre todo la huatou (hwadu) y el método kong'an de la penetración y la trascendencia. Dahui escribió muchos de sus tratados considerando el estudiante laico. Debido a este gran maestro quien salió de la función normal de un monje y pasó su tiempo casi exclusivamente con estudiantes laicos en sus primeros años de práctica, que hoy en día tenemos una metodología que puede funcionar dentro de la vida del hogar de familia. fuente: https://meditacionbudistazen.org/index.html









# 80 Cortarse un brazo para despertar
Dec 13 2019 8 mins  
Un nueve de diciembre un monje en formación llamado Shen-kuang (Shinko en japonés) vino en busca de Bodhidharma. Las montañas estaban cubiertas de una espesa capa de nieve y Shen-kuang tuvo que abrirse un camino para poder llegar al fin hasta la pared de Bodhidharma. La noche de invierno en el alto tope de la montaña era tan fría que hasta las articulaciones del bambú crujían y parecía imposible permanecer afuera; aún así, Bodhidharma ni siquiera se volteó a mirar. Shen-kuang permaneció quieto toda la noche, sin dormir, sentarse ni descansar. La nieve que se acumulaba llegó hasta su cintura, sus lágrimas se convirtieron en cuentas de hielo y sus ropas se congelaron pegadas a su cuerpo de tal forma que si alguien le hubiese tocado habría pensado que se trataba de un trozo de hielo. Todo su cuerpo estaba rígido por el frío, pero la mente que busca el Camino estaba ardiendo, brillante. Por fin, cuando la noche empezaba a dar paso al amanecer, Bodhidharma volteó a mirarle y preguntó: “Has estado esperando bajo la nieve durante mucho tiempo. ¿Qué es lo que quieres?”. “Hay algo que quiero pedirte. ¡Por favor ten piedad de mí y muéstrame las verdaderas enseñanzas budistas!”. Pero la respuesta de Bodhidharma a las fervientes súplicas y las lágrimas de Shen-kuang fué más fría que el hielo. “La enseñanza de Buda es algo que se busca a riesgo de la propia vida. Es una pérdida de tiempo que una persona ignorante y de poca virtud busque las enseñanzas de Buda sin prestar la debida atención y de manera engreída”. Al oír esto Shen-kuang hizo su resolución aún más fuerte. Tomó una espada afilada con la cual cortó su brazo izquierdo a la altura del codo y lo ofreció a Bodhidharma. Bodhidharma se dió cuenta de que este mismo Shen-kuang era una persona que merecía heredar las enseñanzas, y le permitió convertirse en discípulo. Fuente: https://global.sotozen-net.or.jp/spa/library/stories/book2.html

# 79 Encontrar la esencia en nuestro trabajo
Dec 05 2019 8 mins  
Dogen Zenji tuvo la siguiente experiencia cuando estaba en el templo Keitokuji en la Provincia Chekiang, China. Un día que iba a visitar a Myozen, su compañero de viaje que se estaba recuperando de una enfermedad en el hospital, pasó por la Sala del Buda. Allí vió a un viejo monje con la espalda curva como un arco y las cejas blancas como plumas de grulla. El viejo monje secaba hongos sobre las baldosas del patio, uno por uno. En un día tan caluroso este tipo de trabajo no habría sido sencillo ni siquiera para alguien joven, y para un monje de casi setenta años debe resultar muy duro. Al ver esto Dogen, monje joven, se apiadó del viejo hombre y acercándose le preguntó “¿Cuántos años tienes? ”. El viejo cocinero del templo se detuvo un momento y respondió: "Este año cumpliré sesenta y seis años”. "Una persona de tu edad no debería estar haciendo este tipo de trabajo; ¿por qué no pides a otra persona que lo haga por ti?”, sugirió Dogen, preocupado. “Los otros no son yo”, respondió el cocinero con dureza. Dogen sentiría que un puñal le clavaba el pecho. “Eso es cierto, pero, ¿por qué no descansas un poco? No deberías abusar de tu cuerpo”, replicó Dogen de forma bondadosa. El viejo cocinero del templo respondió con firmeza: “¿Qué otro momento debería esperar?”, y continuó con su labor. Este segundo puñal penetró aún más profundamente que el primero. Las palabras del monje eran verdaderas joyas, y cada una hizo eco en el interior de Dogen, quien se sintió incapaz de decir nada más. Más tarde escribió: “Abandoné el intento. Pero mientras caminaba por el pasillo me di cuenta en mi interior de la importante función de su trabajo”. Fuente: https://global.sotozen-net.or.jp/spa/library/stories/book7.html





# 74 Jukai
Nov 02 2019 14 mins  
Jukai es la ceremonia en la que hacemos la recepción de los preceptos, lo que llamamos la ordenación de bodhisattva. Conscientemente se reciben las cinco actitudes conscientes, es decir, la conciencia apela a la conciencia. La primera actitud es el respeto a la vida. Ser conscientes del sufrimiento causado por la destrucción de la vida tanto a las personas como a plantas o animales. Tomo la actitud consciente de no matar ni apoyar cualquier acto de violencia y, por lo tanto, me comprometo a cultivar el amor y la no discriminación. La no-violencia. La segunda actitud consciente es la que nos compromete a no tomar nada de los otros, a no robar. Ser consciente del sufrimiento causado por la explotación de los demás, la injusticia social, la codicia. Nos comprometemos a desarrollar la generosidad y una forma de sustento y trabajo correcta. La tercera actitud consciente se refiere a la palabra. Ser conscientes del sufrimiento provocado por la palabra inconveniente o inadecuada, irreflexivas y por la falta de escucha atenta y compasiva. Conocedores del gran poder que puede tener la escucha profunda y la palabra benevolente me comprometo a cultivarla. Ante el murmurar, criticar, hablar mal, etc… una actitud consciente puede cortar de una tajo el karma del sufrimiento de la palabra. La cuarta actitud consciente es sobre el comportamiento sexual. Al ser conscientes del enorme sufrimiento causado por la mala conducta sexual me comprometo a ser responsable y a tener cuidado de mi energía sexual, para que no sea dañina. Me comprometo a desarrollar el cariño y la compasión. Y la quinta actitud consciente habla tradicionalmente sobra la intoxicación. Ser conscientes del sufrimiento causado por el consumo de alcohol y drogas. La no intoxicación del cuerpo y del espíritu. Me comprometo a tener un consumo responsable, a cuidar y respetar nuestro cuerpo y nuestra mente. ¿Qué comemos y bebemos, qué ingerimos, de qué forma consumimos? Como nos intoxicamos también el espíritu , con la televisión, las lecturas, los juegos. Cuidar el cuerpo y la mente de las múltiples intoxicaciones posibles. Fuente: https://zenbarcelona.org/es/zb_textos/jukai-los-preceptos/


# 73 Cómo lidiar con la insatisfacción cotidiana
Oct 26 2019 9 mins  
Joel había llegado hacía ya tres años a una de las más antiguas comunidades budistas del Tibet y allí ansiaba ser ordenado para convertirse en un monje ejemplar. Todos los días, a la hora de la cena, le preguntaba a su maestro si al día siguiente se celebraría la ceremonia de su ordenación. “Todavía no estás preparado, primero debes trabajar la humildad y dominar tu ego”, le respondía su mentor. ¿Ego? El joven no entendía por qué el maestro se refería a su ego. Pensaba que merecía ascender en su camino espiritual ya que meditaba sin descanso y leía a diario las enseñanzas del Buda. Un día, al maestro se le ocurrió una manera de demostrarle a su discípulo que todavía no estaba preparado. Antes de dar comienzo a la sesión de meditación anunció: “Quién medite mejor tendrá como premio un helado”. “De chocolate”, añadió el anciano. Helado de chocolate Tras un breve alboroto, los jóvenes de la comunidad comenzaron a meditar. Joel se propuso ser el que mejor meditara de todos sus compañeros. “De esta forma, le demostraré al maestro que estoy preparado para la ordenación. Y me comeré el helado”, concluyó el discípulo. Joel consiguió centrarse en su respiración, pero al mismo tiempo visualizaba un gran helado de chocolate que iba y venía como subido en un columpio. “No puede ser, tengo que dejar de pensar en el helado u otro lo ganará”, se repetía. Con mucho esfuerzo, Joel lograba meditar por varios minutos en los que simplemente seguía el compás de su respiración, pero enseguida se imaginaba a uno de los monjes chuperreteando el helado de chocolate. “¡Maldición!, debo ser yo quién lo consiga!”, pensaba el joven angustiado. Cuando la sesión finalizó, el maestro explicó que todos lo habían hecho bien, salvo alguien que había pensado demasiado en el helado, es decir, en el futuro. Joel se incorporó antes de decir: -Maestro, yo pensé en el helado. Lo admito. ¿Pero cómo puede saber que fui yo quien pensó demasiado? -No puedo saberlo. Pero sí puedo ver que te has sentido tan aludido como para levantarte e intentar situarte por encima de tus compañeros. Así, querido Joel, es como actúa el ego: se siente atacado, cuestionado, ofendido… y pretende tener razón en el juego de ser superior a los demás. Aquel día, Joel aprendió que todavía le quedaba mucho camino por recorrer. Trabajó su humildad y los impulsos del ego. Vivió en el presente y no intentó quedar por encima de los demás. También entendió que no le convenía identificarse con sus logros. Así, con trabajo y paciencia, llegó el gran día. Fue aquel en el que el maestro llamó a su puerta para anunciarle que por fin estaba preparado para lo que tanto había ansiado. Cuando llegó al templo no encontró a nadie allí. Solo una pequeña tarima y sobre ella… un helado de chocolate. Joel consiguió disfrutar del helado agradecido, sin sentirse decepcionado. Y a continuación, le ordenaron. Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/monje-helado-chocolate-cuento-budista-ego/

# 72 La relación correcta con nuestros talentos
Oct 18 2019 6 mins  
La Vaca: Un maestro samurai paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio: los habitantes, una pareja y tres hijos, vestidos con ropas sucias, rasgadas y sin calzado; la casa, poco más que un cobertizo de madera... Se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: “En este lugar donde no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen para sobrevivir? El señor respondió: “amigo mío, nosotros tenemos una vaca que da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.” El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, se despidió y se fue. A mitad de camino, se volvió hacia su discípulo y le ordenó: “Busca la vaca, llévala al precipicio que hay allá enfrente y empújala por el barranco.” El joven, espantado, miró al maestro y le respondió que la vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro permaneció en silencio y el discípulo cabizbajo fue a cumplir la orden. Empujó la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante muchos años. Un bello día, el joven agobiado por la culpa decidió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar. Quería confesar a la familia lo que había sucedido, pedirles perdón y ayudarlos. Así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy bonito, árboles floridos, una bonita casa con un coche en la puerta y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia hubiese tenido que vender el terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y fue recibido por un hombre muy simpático. El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años. El señor le respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el joven entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacia algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca): “¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?” El señor entusiasmado le respondió: “Nosotros teníamos una vaca que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que puedes ver ahora.” fuente: https://psicologia-estrategica.com/la-vaca/












# 61 Detalles sobre la postura de meditación
Apr 14 2019 10 mins  
Zazen es sentarse a "meditar" en la posición de loto del yoga, según el Budismo Zen, como lo habría hecho el Buda histórico en el momento de su iluminación, tal como describen las estatuas de Buda meditativo: Para las piernas existen cuatro posturas que son las más aceptadas: la postura de loto completa (la más compleja de realizar) que requiere acostumbramiento o gran elasticidad del cuerpo, la postura de loto medio, que también requiere acostumbramiento, la birmana y por último la seiza o de rodillas al estilo japonés. En estas posturas se usa un cojín o zafu para ayudar la postura de caderas y espalda. La postura de loto es con las piernas cruzadas con ambas plantas de los pies mirando hacia arriba y apoyadas sobre su pierna contraria y con las rodillas apoyándose en el suelo. La postura de medio loto similar a la anterior pero con una pierna en el piso. La birmana con ambos pies en el piso, en paralelo y plegados lo más posible al cuerpo. La Seiza que puede practicarse sentado de rodillas sobre los talones. La espalda derecha, desde la pelvis hasta la nuca La pelvis ligeramente basculada hacia adelante y las lumbares ligeramente arqueadas La nuca estirada y el mentón bien metido hacia adentro. Los hombros relajados y las manos juntas en el regazo, en el mudra de la sabiduría: los dedos de la mano juntos, una mano sobre otra, y con los pulgares tocándose las puntas. En las escuelas de Zen se pone la mano izquierda sobre la mano derecha. La mirada apuntando a 45º delante de uno, ojos semi cerrados, pero la vista relajada, sin enfocar en lo que tengamos delante. La boca cerrada, los dientes en contacto y la lengua tocando suavemente el paladar detrás de los dientes. La nariz alineada con el ombligo y las orejas con los hombros. Se recomienda balancear levemente el cuerpo de derecha a izquierda hasta encontrar el punto medio, y luego hacia adelante y hacia atrás para centrarse. Fuente: wikipedia



# 58 La relación con el maestro
Mar 10 2019 7 mins  
Un día, un maestro famoso aceptó bajo su tutela directa a un joven que tomó los votos en el templo y demostró su fervor para el estudio. El joven adoptó el nombre de ‘Pequeño Ciruelo’. El Pequeño Ciruelo fue el alumno más aventajado del maestro, y antes de los 35 años se convirtió en un monje famoso por su erudición. El maestro le enseñó que uno de los preceptos más importantes para la meditación era el de no tomar en cuenta las palabras de los libros, sino las propias revelaciones al ir profundizando en la reflexión. Tras unos años más, el Pequeño Ciruelo, ya como maestro, dejó el templo y se dirigió a unas villas lejanas en las montañas, donde tomó su nueva residencia y empezó a enseñar. En poco tiempo su erudición y su entendimiento le granjearon la simpatía y la admiración de la gente de ese distrito, y su nombre se hizo famoso. Con el tiempo, su fama llegó por boca de varios viajeros de regreso al templo donde aún estaba su viejo maestro. Al escuchar cómo se hablaba de su alumno, llamó a otro de los jóvenes monjes y le dijo: “Ve a buscar al Pequeño Ciruelo y dile que el precepto que conoce ha sido cambiado: lo más importante es tomar en cuenta las palabras de los que han venido antes y escrito libros, y dejar de lado las propias visiones.” El joven monje tomó su bolsa de viaje e hizo el largo recorrido hasta las montañas donde vivía el Pequeño Ciruelo, a quien finalmente encontró reposando bajo la sombra de unos árboles, al lado de un templo pequeño. Cuando se presentó con él y le comunicó el mensaje del maestro, vio cómo se quedaba en silencio por un largo rato, como sumido en profundas reflexiones, para finalmente decir: “El maestro se equivoca.”El monje se sorprendió al oír semejante respuesta y, tras descansar esa noche en la pequeña aldea, al día siguiente se despidió y emprendió el camino de regreso. Cuando volvió al templo, le comunicó con preocupación al maestro las palabras que había escuchado. El maestro asintió y sonriendo, dijo, “El Ciruelo ha madurado.” Fuente: http://www.yuanfangmagazine.com







# 52 La violencia en el mundo
Dec 16 2018 7 mins  
No hay nada en la naturaleza humana o en las condiciones necesarias de las organizaciones sociales humanas que exija en su fondo que una cultura sea contradictoria, represiva y productora de una humanidad violenta y frustrada. Recientes descubrimientos antropológicos y psicológicos lo demuestran de manera cada vez más evidente. Podemos verlo nosotros mismos mediante una correcta percepción de la naturaleza propia o a través de la meditación. Una vez que una persona ha desarrollado esta confianza y esta intuición, esto debe llevarla a un interés real por la necesidad de un cambio social radical mediante una serie de medios que esperamos no sean violentos. La pobreza gozosa y voluntaria del budismo se convierte en una fuerza positiva. Su tradicional no-violencia y su rechazo a quitar la vida, sea cual sea su forma, tiene implicaciones estremecedoras para las naciones. La práctica de la meditación, que sólo necesita "la tierra bajo los pies", limpia esos montones de inmundicia que nos han sido vertidos en la mente por los medios de comunicación y las universidades de pacotilla. Creer que la realización tranquila y generosa del deseo natural de amar es posible destroza las ideologías que ciegan, mutilan y reprimen. Esta realización abre la vía a un tipo de comunidad que asombraría a los "moralistas" y que transformaría armadas de hombres que son guerreros feroces por no haber podido ser personas afectuosas. Gary Snyder





# 48 ¿Qué tan seria es nuestra existencia?
Nov 10 2018 5 mins  
Después de almorzar, el joven Dogen recorrió un largo pasillo con suelo de piedra. Mientras caminaba, vio a un sacerdote anciano secando champiñones al sol. Se trataba de un cocinero al que se le había encomendado la tarea de cocinar para los monjes que practicaban. Estaba realizando su trabajo bajo un sol abrasador, con el sudor resbalándole por la frente. Parecía increíblemente cansado mientras hacía su trabajo pero, a pesar del cansancio y el sudor, estaba colocando los champiñones en una fila perfecta. El viejo sacerdote tenía la espalda muy curvada y sus cejas eran tan blancas como las plumas de una grulla. Al ver el aspecto del viejo sacerdote, Dogen se sorprendió a sí mismo preguntándole la edad. "Sesenta y ocho", respondió él. Inmediatamente, Dogen quiso saber: "Con esa edad, ¿por qué no descansa y le pide a uno de los monjes jóvenes en práctica o a un sirviente que le ayude?". Sin dejar de trabajar, el hombre respondió: "Los otros no son yo" (si alguien más lo hiciera, no sería yo quien lo hubiera hecho). Incluso después de oír eso, el joven Dogen seguía sin entenderlo. Le volvió a preguntar: "Es cierto, ¿pero por qué tiene que hacerlo justo ahora, cuando el sol es tan abrasador?". La espalda encorvada del viejo cocinero se enderezó al mismo tiempo que su cara, con las cejas tan blancas como las plumas de una grulla, se volvía para mirar al joven preguntón. Con aire dignificado respondió: "No hay más tiempo que el ahora" (los champiñones solo pueden secarse ahora, cuando el sol está en el punto más alto. ¿Cuándo debería secarlos, sino ahora?). Estas dos respuestas causaron un gran impacto en Dogen. No hay duda de que esas palabras reflejaban la forma de práctica que había seguido el viejo cocinero y la forma de vida Zen.






















































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